Un año atrás para esta misma fecha, Alex Rodríguez lidiaba con las consecuencias de una admisión de haber usado esteroides, el cambio de camiseta para el II Clásico Mundial de Béisbol, el fantasma de una operación de cadera y la etiqueta de que no podía batear en la postemporada. Todo eso al tiempo que se recuperaba de un traumático divorcio de su esposa Cinthya Scurtis y buscaba refugio en los brazos y/o tutoría religiosa de la veterana cantante Madonna. Parecía como si todos los planetas se hubiesen alineados para cobrarle alguna deuda al jugador mejor pagado del béisbol. “Ahora mismo tengo mucho mangú en el plato”, dijo Rodríguez el jueves 5 de marzo del 2009 en los entrenamientos de República Dominicana en Jupiter, Florida, un día antes de viajar a Colorado para enterarse que tendría que ser operado y se perdería el Clásico Mundial, donde planeaba vestir el jersey dominicano en lugar del norteamericano que usó en la primera edición del torneo.

number of view: 44